El domingo 11 /06/ 2017 tuvo lugar la Clásica Montes de Toledo. La salida tuvo lugar desde Menasalbas (Toledo)  a las 09:00h.

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Debido a la salida tan tarde: 9 horas, todos sabíamos que íbamos a tener problemas de deshidratación por las altas temperaturas, así como que había que hidratarse desde el día anterior y beber continuamente además de comer y tomar geles. Aquel que no lo hiciera le visitaría el tío del mazo.

Ya puestos en  la salida las fotos de rigor, El Capitano rodeado de su legión

* Escaladores: Mohamed, Morenito de Getafe, El niño del Bercial y El Capitano.

* En el llano teníamos a El niño los pavos, El jefe de los Navalmorales, El niño de  San Martín y El niño de Sierra Morena.

* Especialistas en descensos como El niño de Layos.

* Todoterrenos: El águila de Toledo 2.

* En el coche de apoyo El niño la Peugeot.

Preparados para la salida El Capitano tenía la rueda delantera al revés; no le iba el cuentakilómetros.  Se colocó bien la rueda y se dio la salida.
Los primeros kilómetros fueron para darnos a conocer el pueblo de Menansalbas.

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Salida trepidante, como todas las marchas, rodando a 37 y 40 km/h. El equipo rodando compacto y al unísono, pasando a relevos hasta que, en una bajada, a El Capitano, en un bache, le saltó la cadena -compra en los chinos-.
El equipo esperó a que llegará El Capitano. Una vez  reagrupada la escuadra, se volvió a trabajar rodando en grupo compacto.
Primer avituallamiento. Bebimos isotónica y agua. Comimos plátano y sandia.
Salimos hacía el pueblo de El jefe los Navalmorales, donde ya nos tuvo  que dar agua nuestro coche de apoyo, conducido por El niño la Peugeot.
En la pequeña subida, antes del río, El niño de Layos empezaba a decir que ya no iba. Tuvimos que bajar un poco el ritmo.
Empezamos a subir un puerto de primera. Nos quedamos sin agua; ¡gracias a que nuestro coche  de apoyo nos la trajo!.
El niño de San Martín iba tocado sudaba la gota gorda. El niño de Layos puso pie a tierra y se subió al coche de apoyo. Mientras, El águila de Toledo 2 llevaba los dedos y la planta de los pies que le echaban humo.

Por delante, al 'tran tran', se adelantaron los escaladores para preparar el ataque al col  de El Risco de las Paradas.  Gracias al trabajo de los escaladores llegamos al avituallamiento del risco y, como en los grandes equipos, esperamos al resto. Una mala información de radio vuelta avisó que El niño de San Martín se había subido  a un coche de la organización.
Resultó ser falso y por ello le dejamos  ‘tirao’ y sólo; a duras penas  hizo el recorrido. Arriba del risco El niño de Layos se reintegró al grupo.

El Capitano, como no quería asumir riesgos  en las bajadas, se tiró para abajo con El niño del Bercial y El niño de Layos, esperando abajo hasta la  unión de la escuadra.

Reagrupados

 

Seguimos relevando hasta Retuerta de Bella donde comimos sandía y algunos nos hinchamos de agua para lo que nos quedaba. ¡Mama mía!.
Seis kilómetros para afrontar el categoría especial: El col de Robledillo. ¡La madre que lo parió!. A falta de un par de kilómetros para empezar la ascensión, a El jefe de los Navalmorales le dio un calambrazo de 5.000 voltios en los abductores y en el vasto externo. Demasiado hizo con las caderas como las tiene. ¡Qué sangría!.

Llegamos a las estribaciones del col. Por delante marcharon  Mohamed y Morenito de Getafe, detrás El Capitano y El niño del Bercial y a continuación la parte diezmada que quedaba de la escuadra: El niño los pavos, El niño de Sierra Morena y El niño de Layos.

¡Qué dantesca subida!, con 42 grados, sudando y sufriendo. Pegasus vio como uno de los nuestros era remolcado por un coche.

Gracias a la labor de equipo, El niño del Bercial bajó a por El niño los pavos  que estaba ‘tirao’ debajo una encina, recordando cuando su padre le mandaba de pavero y se le perdían  un par de pavos todos los días. Espectacular trabajo de El niño del Bercial que consiguió reintegrarle al grupo, que estuvo esperando 20 minutos. Rehidratados, bajamos  con precaución. Pusimos de comando del escuadrón al  El niño de Layos, gran bajador y conocedor del terreno.

Y así, al ‘tran tran’, llegamos sanos y salvos a Menansalbas donde  dimos cuenta de unas birras y una  caldereta de venado.

 

Getafe, 17 de Junio de 2017. Juan Antonio el Capitano.